La jura de los senadores dejó al desnudo cómo será la relación entre Victoria Villarruel Patricia Bullrich: tensa, protocolar y atravesada por diferencias sobre cómo conducir la Cámara alta. El contrapunto quedó exhibido en plena sesión, cuando la ministra de Seguridad quiso hacer uso de la palabra y la vicepresidenta la frenó en seco. “Hubo un acuerdo de los jefes de bloque de que no habría discursos”, dijo Villarruel antes de cerrar el micrófono.

Esa escena redefinió el vínculo entre las dos dirigentes más influyentes del espacio libertario en el Senado y anticipó un funcionamiento institucional en el que Bullrich intentará tener un rol político de peso mientras Villarruel buscará fijar límites desde la formalidad parlamentaria.

Detrás de ese choque puntual ya hay un clima: otras voces del Senado hablan de una relación “muy mala”, con antecedentes recientes que explican la tensión. Bullrich tiene experiencia legislativa y llega con la centralidad política que le otorga su cargo en Seguridad; Villarruel se apoya en la estricta institucionalidad de la Cámara y en su rol como garante del orden interno. Ambas ya tuvieron reuniones privadas —una a solas el 14 de noviembre y otra con la bancada libertaria el jueves— y mantienen llamadas frecuentes por temas de gestión, pero los roces son cada vez más visibles.

La cronología de un día de mucha tensión en el Senado

El momento más explícito ocurrió al final de la jura. Tras cumplir el protocolo, Bullrich pidió hablar; Villarruel lo impidió porque —según recordó— los bloques habían acordado no habilitar discursos. Juliana Di Tullio advirtió que, si se rompía el pacto, hablarían todos los senadores de Unión por la Patria.

Cuando la sesión se levantó, Bullrich se acercó al estrado y mantuvo un breve diálogo a solas con la vicepresidenta. No se escuchó la conversación, pero luego la ministra declaró ante TN: “Todos somos iguales ante la ley; permitieron tres invitados por senador electo y algunos superaron los diez. Somos todos iguales”.

Desde la conducción de la Cámara aclararon que, en la reunión de Labor Parlamentaria del último jueves, los presidentes de los bloques acordaron que no habría discursos. Por lo tanto, Victoria Villarruel no rompería con eso, porque sería romper la lógica del Senado, explicaron. Remarcaron, además, que el Senado está ordenado y seguirá de la misma manera. En ese sentido, dijeron que aceptan cualquier planteo, pero dentro de la lógica del debate y de la formalidad.

Esa misma formalidad se vio en la organización de los palcos. Los ministros Manuel Adorni y Diego Santilli, junto a la secretaria de la Presidencia, Karina Milei, llegaron al Congreso mientras Bullrich hablaba con la prensa. La Casa Rosada no había hecho un pedido específico de ubicación; tras discusiones internas, se les asignó un espacio donde también luego se ubicaron Eduardo “Lule” Menem y Sharif Menem. En otro palco ya estaban los gobernadores de Tierra del Fuego, Neuquén y Chaco. “Es la casa de las provincias”, insistieron en el Senado.

La Casa Rosada no hizo ningún pedido formal al Senado y las autoridades de la Casa, después de algunas discusiones, hicieron un lugar y allí se ubicaron Karina Milei, Adorni y Santilli. Luego se sumó el subsecretario de la presidencia, Eduardo Lule Menem y Scharif Menem, jefe de gabinete del presidente de Diputados, Martín Menem. Mientras ya estaban instalados en otro palco los gobernadores de Tierra del Fuego, Melella; de Neuquén, Rolando Figueroa y de Chaco, Leandro Zdero. “Es la casa de las provincias”, dijeron en el Senado.

Tras la jura, los libertarios se trasladaron a Diputados, donde los esperaban Karina Milei y Adorni. No solo para felicitarlos: desde allí empezará a trazarse la estrategia de articulación entre la Casa Rosada y la Cámara alta, una coordinación que —según deslizan en el oficialismo— se canalizará políticamente por Patricia Bullrich y los senadores, no por Villarruel.