En medio de la tensión cambiaria y la escasez de reservas del Banco Central, las miradas vuelven a posarse sobre el campo. Con la designación de Sergio Iraeta al frente de la Secretaría de Agricultura, el ministro de Economía, Luis Caputo, aumentó su influencia en el sector. Sin embargo, todavía no logra convencer a los grandes productores rurales, que con una brecha cambiaria que quebró la barrera del 60% prefieren retener sus dólares.

Debido a la decisión del Gobierno de mantener la devaluación mensual en un 2% -un nivel muy por debajo de la inflación- en los últimos seis meses, el tipo de cambio oficial se percibe como atrasado en el mercado. El índice de tipo de cambio real -que compara el poder de compra del peso frente a otras monedas- también muestra el rezago de la cotización oficial.

Esa situación aumenta las expectativas de devaluación del oficial y, con ellas, la demanda de dólares a este precio que se empieza a percibir como “barato”. Del lado de la oferta, los exportadores están tentados a retener sus productos a la espera de un tipo de cambio más conveniente. Pese a ello, el Gobierno ratifica -casi en forma diaria- que mantendrá el ritmo de devaluación y asegura que el dólar oficial no está atrasado.

Una brecha que ronda el 60% implica un incentivo a anticipar importaciones y un desincentivo a liquidar las exportaciones, más cuando el Gobierno alimenta las expectativas de una salida del cepo. Entre la baja en los precios internacionales, la suba de costos y un dólar exportador que se advierte barato, la liquidación de los dólares del campo viene en cuentagotas y refuerza su tendencia a la baja.

El Gobierno parece haber tomado nota de esta situación y este sábado anunció un cambio de estrategia en materia cambiaria. Según indicó el presidente Javier Milei, el Banco Central recomprará en el mercado financiero cada peso que emita para hacerse de dólares en el segmento oficial. Así, sumará oferta al contado con liquidación y buscará reducir la brecha cambiaria para desactivar las expectativas de salto cambiario.

Si lo logra, dará una señal más al campo para ratificar que el ritmo de devaluación no aumentará e intentar convencer a los productores de acelerar la liquidación de divisas. Con todo, hay dos interrogantes que se mantienen: ¿cuántos dólares del campo quedan por liquidar? ¿Cómo seguirá la dinámica de venta de granos en lo que resta del año?