La historia de Pablo “El Loco” Amín parece sacada de una oscura novela policial. Condenado a prisión perpetua por el femicidio de su expareja María Marta Arias, asesinada brutalmente en 2007 en Tucumán, el santiagueño que recientemente obtuvo el beneficio de las salidas transitorias no solo sobrevivió al infierno de la cárcel de Villa Urquiza sino que se convirtió en un referente para el resto de los internos y hasta se casó dentro del penal.

Tras un breve paso por un neuropsiquiátrico, Amín enfrentó a la Justicia dos años después del crimen. En sus últimas palabras, antes de ser condenado, confesó: “La asfixié hasta no dar más. La solté y ella no se movía. El cuerpo quedó inmóvil y se me vino una nebulosa, como la que sentí en el auto. Escuché la voz de una señora vestida de blanco que me dijo que estaba muerta. No recuerdo nada más”.

Desde entonces, el femicida cumple su pena en la cárcel de Villa Urquiza, donde, en medio de su condena, encontró una nueva pareja. La relación nació dentro del pabellón de máxima seguridad y, lejos de pasar desapercibida, terminó en una boda que incluyó fiesta y ceremonia religiosa.

Durante el juicio por el asesinato de su esposa, Amín sorprendió a todos al identificarse con más de cinco nombres distintos. Uno de ellos fue Alex Dey, un motivador internacional de autoayuda, cuya filosofía de vida estudió al detalle. Inspirado por esas ideas, Amín armó su propio camino tras las rejas: emprendió pequeños negocios para ayudar a su familia y se ganó la confianza de los guardiacárceles y compañeros.

Pero los problemas judiciales no terminaron con la condena. Ocho días después de recibir la pena, en octubre de 2009, el fiscal Alejandro Noguera lo citó por amenazar al secretario judicial Luis Lezana Flores. En esa audiencia, Amín se hizo llamar Ygohor Khano. Sin embargo, tras años de idas y vueltas, el juez Marcelo Mendilaharzu lo absolvió porque no se pudo probar el delito.

Sus defensores, Roberto Flores y Martín Zottoli, intentaron todo para revertir la condena: apelaron ante la Corte Suprema de Tucumán y luego ante la Corte Suprema de la Nación. El vocal Eugenio Zaffaroni aceptó tratar el caso, pero la mayoría del tribunal lo rechazó y la pena quedó firme.