Agustín Baragiola lo tenía todo: se había recibido de abogado con honores, tenía un lugar asegurado en el estudio de su papá, trabajaba pocas horas… Pero no era su sueño. “Al diablo con los mandatos”, se dijo y apostó todo por su pasión, la cocina. Y le resultó. Margot, el restaurante que abrió en su casa de Santa Fe, fue elegido como uno de los tres finalistas de la 7° edición del Prix Baron B – Édition Cuisine, un certamen que celebra los proyectos gastronómicos más innovadores y transformadores del país. De cocinar por hobby a la “prueba de fuego” con Trocca La pasión de Agustín por la cocina nació en su infancia, con el incentivo de su papá que lo llevaba a recorrer restaurantes ”de categoría” en Buenos aires y otras partes del país. “Desde muy chiquito que a mí lo que más me gusta son los restaurantes. Para mí el mayor espacio de disfrute que existe, es un buen restaurante y aquí en Santa Fe no había una gastronomía desarrollada con restaurantes con conceptos auténticos, innovadores, era todo bastante básico”, sostuvo el cocinero. Pese a ello, cuando terminó el secundario pensó que quería ser abogado y la cocina se convirtió en un hobby. “En ese momento el mandato familiar me pesó mucho más. Tenía todo lo que cualquier persona de aquí pudiera soñar, pero a mí no me hacía feliz, no me llenaba”, le contó a TN. Ya pasados los 30, se animó a patear el tablero. Luego de trabajar como abogado durante 8 años, cambió de camino para dedicarse exclusivamente a su pasión por la cocina, con el apoyo de su familia. “Fue un proceso bastante doloroso y difícil porque era sacrificar todo lo que habíamos construido por un futuro totalmente incierto y por por un proyecto que era demasiado ambicioso para lo que era Santa Fe: yo quería cambiar la gastronomía de Santa Fe con un restaurante de categoría, innovador“. Bargiola tenía algo de experenciaen cocina. Cuando cursaba los últimos años de la carrera de abogacía, había estudadio la carrera de chef en un instituto local, que le dio las “herramientas necesarias pra iniciar su camino comoo autodidacta”. Luego, tuvo “la suerte de conocer a Fernando Trocca, que se convirtió en un mentor» para él. Una temporada de verano en Mostrador Santa Teresita, su restaurante en Uruguay, le permitió “aprender los códigos y las reglas para poder manejar una cocina profesional”. “Para mí fue una colimba. Me daban órdenes cocineros de 23-24 años y había que estra trabajando 16,18 horas todos los días. Era algo fuertísimo y fue espectacular. No fue nada encillo,pero era la prueba de fuego que me formó para poder llevar adelante todo este emprendimiento”, recordó entre risas. Navegación de entradas Drama en Santa Fe: una nena de 4 años lucha por su vida tras ser atacada por el pitbull de su familia Rescataron a 42 trabajadores explotados en Santa Fe: dos de ellos eran menores de edad