La provincia de Santa Fe reclamó formalmente por el creciente peso de la carga tributaria nacional sobre la producción agropecuaria.

De acuerdo con el último informe de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), los impuestos nacionales representan el 76,8% de los costos fiscales por hectárea en la región, mientras que los tributos provinciales solo alcanzan el 2%.

El ministro de Economía de Santa Fe, Pablo Olivares, destacó que la provincia mantiene una de las cargas tributarias más bajas del país, con exenciones de Ingresos Brutos y beneficios fiscales que se ampliarán en 2025 a través de la Ley Tributaria.

“Queda claro que el principal obstáculo para la producción no está en los impuestos provinciales, sino en las retenciones y tributos nacionales que afectan directamente a nuestros productores”, afirmó Olivares.

El impacto de la carga fiscal en Santa Fe

El informe de FADA también reflejó una tendencia preocupante a nivel nacional. La carga tributaria sobre el sistema productivo argentino pasó del 61,5% en septiembre de 2024 al 64,3% en diciembre, lo que representa un incremento de 2,8 puntos en apenas tres meses.

Comparado con diciembre de 2023, el aumento es aún más pronunciado, alcanzando los 5,4 puntos.

En comparación con otras provincias, Santa Fe mantiene una carga provincial significativamente menor, indicó el funcionario.

Mientras que en Buenos Aires los impuestos locales representan el 3,9% de la carga tributaria por hectárea, en Córdoba es del 2,2% y en Entre Ríos del 2,7%.

“Esta situación refleja la necesidad urgente de revisar la estructura impositiva nacional para evitar que la producción agropecuaria siga perdiendo competitividad”, señaló Olivares.

La recientemente sancionada Ley Tributaria 2025 introjo medidas concretas para aliviar la carga fiscal sobre el sector agropecuario.

Los productores que hayan abonado el impuesto inmobiliario rural y estén al día hasta diciembre de 2024 recibirán un descuento del 20% en las cuotas 1 a 5 del año 2025.

Además, estos contribuyentes quedarán exentos de pagar la sexta cuota del año, generando un incentivo para el cumplimiento tributario.